El coche a gas reta al vehculo elctrico como alternativa limpia

24 julio 2013

Hace apenas dos años que circulan en España. Como los híbridos, que funcionan a base de gasolina y electricidad, los coches propulsados por autogás no hacen ruido al pasar y tienen dos depósitos, uno de gas licuado de petróleo y otro de gasolina. Este tipo de vehículos se está abriendo paso en el parque de automóviles en un momento especialmente sensible por el impacto en la salud de la quema de petróleo en los coches diésel y gasolina. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya vincula abiertamente los contaminantes NOx y las partículas PM10 que salen de los tubos de escape de estos vehículos al aumento de enfermedades cardiorrespiratoria en los núcleos urbanos, con más coches.

“Los turismos que circulan con autogás (mezcla de butano y propano) no emiten partículas y reducen los niveles de NOx entre un 70% y un 90% respecto a la gasolina”, comenta el jefe de desarrollo de autogás GLP de Repsol, David Fernández de Heredia.

La compañía tiene 193 estaciones de servicio en las que ofrece este combustible en España, y prevé alcanzar cien puntos más de aquí a 2015, animada por una regulación medioambiental cada vez más exigente. A la directiva europea de calidad del aire, que limita desde 2010 en 40 microgramos de NOx por metro cúbico –la mayoría de ciudades europeas la incumplen–, se suma el Plan de Calidad del Aire, que prevé penalizar fiscalmente a los coches más sucios a partir de 2015, aunque aún no se conocen los detalles de la medida en ciernes.

Pero la verdadera baza de este carburante, que suele extraerse de bolsas subterráneas pegadas a otras de gas natural, es su precio: 0,75 euros el litro de gas licuado de petróleo frente a 1,5 euros de gasolina. “El usuario se ahorra alrededor del 40% respecto a la gasolina”, señala Filipe Henriques, director de gas licuado de Cepsa.

Esta compañía abrió en mayo de este año la primera estación de servicio de este tipo en Madrid, a la que ha seguido otra en Jerez de la Frontera. “Prevemos que en unos tres años, el 1% del parque de automóviles en España lleve autogás”, matiza.

Según cálculos de Repsol, entre 13.000 y 15.000 vehículos ya están propulsados a base de esta mezcla de propano y butano, muy por delante de los híbridos, de los que se matricularon 672 coches en 2012 (un descenso del 26,56% respecto a 2011), y de los eléctricos, con solo 12 vehículos matriculados el año pasado, una caída del 80% respecto al año anterior, según cifras de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac).

¿Más limpios, los eléctricos que el autogás, extraído de la quema de hidrocarburos? “Aparte de estimar los niveles de emisiones de lo que produce el propio coche, hay que tener en cuenta lo que se emite para generar esa energía”, recuerda Heredia. El sector calcula en ocho millones los turismos que ya circulan con autogás en Europa, “el combustible alternativo más utilizado en el mundo, con más de 21 millones de autos”, concluye.

Turismos transformados o nuevos

Aún son pocos los vehículos nuevos propulsados solo por autogás. La gran parte son coches de gasolina transformados, con dos depósitos. Una vez el turismo inicia la marcha, usa ambos carburantes, alternativamente, sin necesidad de que esté parado y sin que se aprecien en la conducción. El piloto decide cuál emplear accionando un pulsador.


“El coche arranca con gasolina y pasa a gas cuando el motor alcanza determinada temperatura, en pocos minutos”, explican en Cepsa. El tanque de autogás se instala en el maletero, en el espacio de la rueda de repuesto, que se sustituye por un kit antipinchazos. La seguridad en este tipo de vehículos está garantizada. “Pasan las pruebas exigidas por la normativa para cualquier tipo de vehículo. El depósito es de acero para aguantar la presión en caso de choque”, insisten en Repsol.


La segunda edición del plan PIVE, aprobada en enero de este año, amplía el acceso a ayudas directas de hasta 2.000 euros para vehículos comerciales que usan autogás, además de los coches con dos depósitos, que ya recibían estas ayudas.


La medida supone un descuento en el concesionario de 1.000 euros a cuenta del Estado, y otros 1.000 euros del fabricante o importador.